DOS AÑOS PARA APRENDER DE MIS ABUELOS

Abula

Nunca he sabido explicar las medidas de velocidad de la vida. Pareciera que uno se acelera hasta que ves a otros más adelante, pero crees que vas excesivamente lento y volteas para ayudar a los que se quedaron atrás. ¿Cómo será mi ritmo de vida? Pienso que muero en dos años.

Cuando era niño los 30 años era la edad suficiente para morir con gracia. Ver a los abuelos detrás de uno dándonos consejo, no era mi fuerte. Así iba a ser, a los 30 años moría, todos felices, suficiente para hacer muchas cosas. Precisamente todo ese cúmulo de ansiedades se concentran hasta darte cuenta de que el tiempo es corto, lo debes hacer todo ¡ya! ¿Cuándo descansar? Al morir.

Mi abuela disfruta ver a sus nietos molestarla, yo a la cabeza. Entiendo que es su gran logro de tantos años de transitar y vivir, entre adversidades y alegrías itinerantes. Antes me aburrían sus conversaciones, uno es joven y la soberbia nos Domina. Ahora disfruto todos sus cuentos, sin orden cronológico específico pero son sus ganas de expresarse y decir cosas.

Hay muchas historias por contarle a mi sobrino, no sé si en estos dos años me alcance para que las conozca o se las dejo escrita. Allí es donde uno acelera y se propone seguir viviendo sin parar. De todas maneras en ese tiempo lo quieres hacer todo y más. El tiempo siempre parece ir en contra.

En uno de esos ejercicios, recuentos de momentos vividos, visualizas con desdén aquellos amores incompletos por los que caías, te levantabas y jurabas no seguir adelante. Hay que correr duro, hasta que alguna te la consigues en el momento menos esperado. Me pasó hace poco en Atlanta. Ahora a aspirar a los tres años más de vida, una extensión o prórroga para todos los caprichos, anhelos y sueños que te faltan cumplir.

 Supongo que si en dos años no muero incrementarán las metas, probablemente termine casado y con el pasar del tiempo seré un abuelito queriendo controlar a mi inquieto nieto. Ojalá que mi sobrino esté allí cantándome “When I´m sixty four” de The Beatles,  como cuando era más pequeño y se dormía oyéndola.

Nos pasamos el tiempo preparándonos para muchas cosas que cuando llegan no sabemos cómo reaccionar. Aprendes progresivamente a convivir con el factor sorpresa, porque de eso se trata la vida, planificar para gestar una sorpresa.

Mientras tanto aprenderé a vivir y disfrutar como lo hicieron mis abuelos en estos dos años que hay por delante.

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2 comentarios sobre “DOS AÑOS PARA APRENDER DE MIS ABUELOS

  1. Lei por alli, no recuerdo de quien: “morimos cada noche al dormir y cada amanecer es el milagro repetido de vivir…”… de acuerdo a eso, hoy estamos vivos, aprovecha cada respiro, sin pensar tan concretamente en metas o sueños, despues de todo, la esencia de la vida es hacer lo que la oportunidad del presente nos permita…. Dios te bendiga, TE AMO

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